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16 jun. 2013

Alejandro Sanz: "La dignidad y el pan de la gente son intocables"

Los artistas españoles más internacionales apuestan en sus últimos trabajos por zambullirse en el agua. Primero fueron Sabina y Serrat los que se hundieron con "La orquesta del Titanic" y ahora es Alejandro Sanz quien aparece como un náufrago en mitad del océano en la portada de "La música no se toca". El artista madrileño de raíces andaluces llega este miércoles al Estadio de la Cartuja de Sevilla y el viernes al Palacio de Deportes de Granada con una gira que comenzó en México ante 60.000 personas y que llega con la apostilla de ser “la gira más espectacular” de su carrera, aunque después matiza que “no es una cuestión de tamaño”. La gira tiene un marcado sabor rockero con once músicos sobre el escenario ante una efectista escenografía de Luis Pastor, que ya ha trabajado anteriormente con Miguel Bosé o Maná. Todo un logro en una época en la que artistas que antes llenaban estadios apuestan ahora por el formato unplugged para reducir costes y mantener beneficios. “Ha habido veces en que nos hemos gastado más dinero en un escenario más grande y no lo hemos sabido usar”, dice Alejandro sobre su última propuesta, “más recogida pero también más apabullante”. El noveno trabajo de estudio de su carrera es una especie de vuelta a los orígenes con “arreglos clásicos y sonidos de los 80 traídos al siglo XXI”. “Es un disco dedicado al merodeo, al deambular. Me han pasado muchas cosas, buenas y malas, y he aprendido que el viaje está en el camino, no en la meta”, explica el intérprete sobre un trabajo que nació con la intención de ser un álbum “de pop-rock sinfónico monumental” con homenajes al Sgt. Peppers Lonely Heart Club Band de los Beatles y al Bohemian Rhapsody de Queen. En cuanto a qué le motiva para seguir sobre los escenarios, dice que siente la misma pasión por la música ahora que hace 20 años, música directa al corazón porque “¿de qué se puede hablar en las canciones si no es de amor?”.
–¿Qué espectáculo trae a Andalucía?
Un concierto que los andaluces no se esperan ver. Vamos a sorprender a todo el mundo con una escenografía impactante, un sonido de la mejor calidad y sobre todo, dando lo mejor de nosotros sobre el escenario. Mi objetivo es que cada una de las personas que venga se deje los problemas en la entrada y pase una noche inolvidable.
–En internet hay páginas donde le describen como músico andaluz pese a que nació en Madrid. ¿Firma esa errata?
–Nací y me crié en el barrio de Moratalaz, en Madrid, pero desciendo de familia andaluza. Mis padres eran de Cádiz. Me siento andaluz, he pasado largas temporadas allí y siempre que puedo me escapo para allá.
–La música no se toca, eso queda claro con el título del disco. ¿Qué más temas son intocables para usted?
–La dignidad y el pan de la gente son intocables. Hay cosas que tendríamos que cuidar más.–¿El 21% de IVA cultural es manosear la música?
–No ayuda a que la cuidemos como se merece.
–Sus últimos grandes éxitos han sido junto a artistas como Shakira y Alicia Keys. ¿El toque femenino le sienta bien a sus canciones?
–Me siento muy cómodo trabajando con mujeres. De hecho, en mi gira actual me acompañan cinco grandes músicas. Me gusta mucho la energía que aportan sobre el escenario.
–En el lado opuesto, después de cantar Princesa con Sabina en Séptimo de Caballería, en el anterior disco lo reclutó para cantar Lola Soledad. La voz de Sabina tiene poco que ver con la de Alicia Keys, ¿cómo encaja con su forma de cantar la voz de lija del de Úbeda?
–Es siempre un placer trabajar con Sabina. Es un artista enorme al que admiro mucho, un poeta y una persona fascinante. Nos compenetramos muy bien.
–Ha hecho muchísimos duetos en los últimos años pero en este nuevo disco es cien por cien Alejandro Sanz. ¿Creía que era el momento de que todos los focos volvieran a estar dirigidos hacia usted en exclusiva?
En este disco he hecho varias colaboraciones con artistas brasileñas y portuguesas, como Luisa Sobral, Ana Carolina, Roberta Sá e Ivete Sangalo, que me han acompañado en cuatro temas que se pueden escuchar en la edición deluxe del disco. Son cuatro artistas maravillosas y lo cierto es que han aportado un toque muy especial a las canciones. Os invito a que las escuchéis.
–Sus letras, por lo denso del contenido y los estribillos, a veces kilométricos, no siguen los parámetros habituales de las canciones de éxito. ¿Sigue siendo un misterio saber qué canciones van a triunfar? ¿Con Corazón partío sabía desde el primer momento que iba a ser una canción que le iba a perseguir toda su vida?
Es muy difícil saber cuál va a ser el recorrido de una canción cuando te sientas a escribirla. Mi secreto es la constancia y la sinceridad. No compongo canciones para que sean un hit, sino para entregar y compartir historias, sentimientos... Es un orgullo que un tema tuyo, como Corazón Partío, salga de tus manos y viaje por el mundo alegrando las vidas de quienes lo escuchan... Como artista, que eso suceda es una bendición.
–Dice que va a pasar más tiempo en Madrid, donde se ha comprado una casa. ¿Con los nuevos tiempos ya no es necesario vivir en Miami para estar en el meollo de la música?
–Tengo ganas de pasar más tiempo en España, independientemente de la música. Hoy en día se puede trabajar en la industria en todas partes.
–Con los años le han puesto la etiqueta de música latina. ¿Es por la maldita costumbre de querer delimitar los estilos musicales o su carrera, de alguna manera, ha virado hacia este estilo?
–No me ofende en absoluto que se me considere un artista latino. Creo que va más allá de una forma concreta de hacer música e integra en realidad a un conjunto de artistas que nos comunicamos en un mismo idioma común.
–Tras la muerte de Enrique Morente se le vio en el velatorio junto a Paco de Lucía. ¿No ha perdido sus raíces flamencas? ¿Qué significó la música de Morente para usted?
El flamenco está en mi vida desde que nací y me acompaña siempre. Enrique fue un maestro, un creador, un pilar importantísimo para el flamenco mundial. Cuando se marchó, a todos los que le queríamos y admirábamos se nos fue un trocito de nosotros con él.
–Su plusmarca personal de vender discos la consiguió con Más, que alcanzó más de cinco millones de copias. ¿Cree que estas cifras ya no la alcanzan ni los Rolling Stones?
Está claro que los tiempos y las circunstancias del mercado de la música han cambiado, pero aún así, no me atrevería a batirme en duelo con sus majestades los Rolling Stones.
–¿Cambiar de discográfica después de más de 20 años es lo más parecido a un divorcio o es menos traumático?
No ha sido un proceso traumático, sino un cierre de ciclo natural. Con Warner he vivido algunos de los momentos profesionales más importantes de mi vida y tengo grandísimos amigos allí, además de recuerdos maravillosos. Le guardo un gran cariño a la compañía. Pero hacía falta comenzar un capítulo nuevo y en Universal he encontrado un enorme equipo humano y profesional, lleno de ilusión y energía para empezar juntos este nuevo episodio de mi carrera.
–Dice que después de la gira se irá a la Antártida con Greenpeace. ¿Comienza a sentir que tiene que usar su fama para mejorar este mundo? ¿Es una necesidad repentina o parte de una reflexión consigo mismo?
–Estoy colaborando con Greenpeace en una campaña para salvar el Ártico, un proyecto en el que todos deberíamos involucrarnos porque nos influye directamente. En breve visitaré junto a ellos el Ártico para ver de cerca la situación. Llevo muchos años colaborando con organizaciones de distinta índole. No se trata de emplear la fama, sino de aportar nuestro granito de arena, alzar la voz, cada uno en la medida de lo que pueda.
–Cada vez que sale un cantante melódico se le pone la apostilla del nuevo Alejandro Sanz. ¿Cuántos nuevos Alejandro Sanz recuerda? ¿Le hacen gracia estas comparaciones?
–Es un orgullo ser una referencia en el panorama musical. Aun así, considero que en este país hay otros grandísimos artistas que también son y serán referencia para toda la savia nueva que se está generando. Por suerte, la música está viva y no dejan de surgir talentos y propuestas interesantes.
–¿Qué imagen tiene España en el exterior con la crisis?
–La misma que se tiene desde el interior porque nunca me he ido de España. Llevo el país conmigo constantemente, donde quiera que esté, y sufro las dificultades de la misma manera que si estuviera viviendo aquí.
–En Miami ha sido el perfecto anfitrión de todos los artistas que han querido dar el salto al mercado latino, caso de Bisbal pero también muchos otros. ¿Hay algún consejo que les haya repetido a todos?
Para mí hay una máxima prioritaria para todo artista: que se mantengan fieles a sí mismos.