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21 jun. 2013

Alejandro Sanz: "Mi meta es seguir adelante, tengo mucho por dar"

Alejandro Sanz se bebe de un solo trago las emociones para luego utilizarlas de musa en sus canciones. Unas letras plagadas de sentimientos que traspasan el umbral de lo imaginario cuando se hacen presentes en sus multitudinarios conciertos. Como los que ofrece estos días por la geografía española, en una gira que tiene dos citas mayúsculas los próximos días 26 y 27 en el Palacio de Deportes de Madrid. El chico de Moratalaz que cantaba "Pisando fuerte" ha crecido, aunque admite que sigue llevando "muchas cosas suyas dentro". "Sigo siendo la misma persona, pero con más experiencias sobre los hombros", explica. Sabe aprovecharse de los distintos estilos y sonidos, pero dentro de él fluyen ríos de flamenco: "Está en mi sangre y en mis raíces, aunque me encanta también el rock clásico. Como músico tengo curiosidades que me acercan a sonidos y estilos muy distintos. La música tiene infinidad de maneras de expresión con las que evolucionar como artista". Después de 23 años a este ritmo y con su quíntuple disco de platino en España y multiplatino a nivel mundial por La música no se toca, Alejandro se siente agradecido. "Todo viene de un trabajo y esfuerzos constantes. Mi meta es seguir adelante, me queda mucho por dar y compartir", confiesa Sanz. La maleta que le acompaña por todo el mundo ya ha puesto camino a casa: "Llevo a España siempre conmigo, también cuando estoy de viaje. Ahora espero poder pasar temporadas más largas por aquí", responde esperanzado. Cada segundo del concierto está pensado, porque él en esos momentos solo tiene un rito: "Dar al público el respeto y el espectáculo que se merece", dice. Para ello tiene un as en la manga, los suyos, con quienes pasa charlando en su camerino los momentos previos al espectáculo. A pesar de ser un privilegiado, sigue manteniendo los pies firmes en la tierra y su integridad no se vende: "La clave es tener una madre andaluza (sonríe). También me he mantenido muy unido a mis amigos y familiares, la misma gente que me ha acompañado desde el principio. Hay que ser consciente de nuestro deber con los demás y de la enorme suerte que tenemos algunos solo por haber nacido en un sitio y no en otro», asegura. El artista ya sintió la ovación de plazas importantes como las de Barcelona y Sevilla, entre otras ciudades. Ahora, más fuerte que nunca, promete sorprender. "Mi objetivo es que la gente disfrute y salga con una sonrisa. Dos horas de buena música ideadas para olvidar los problemas en ese ratito. Quien no venga... se lo perdió".