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16 jun. 2013

Alejandro Sanz se curó ante 8.000 fans en el Coliseo

Llegó pidiendo que no se tocará música, pero él la tocó, y durante más de dos horas. Pasadas las diez y media de la noche el rey del Coliseo se subió al escenario del recinto coruñés a ritmo de acción. "Miro mi reloj, el tiempo corre porque es un cobarde", fueron las primeras palabras con las que Alejandro Sanz arrancó su concierto en A Coruña. Son los versos iniciales de "Llamando a la mujer acción", uno de los temas de su nuevo trabajo que encendieron al público: casi 8.000 asistentes. Seis de ellas acamparon, literalmente, la noche anterior en la puerta de atrás del recinto, en el acceso a la zona premium. Equipadas con tumbonas y sombrillas, disfrutaron de la soleada jornada las horas previas al concierto para coger el mejor sitio y poder ver de cerca a su ídolo. El cantante llegó al Coliseo a media tarde para realizar la prueba de sonido, y en esta ocasión no pidió "nada especial" (en su última visita se encaprichó con una ración de percebes). Cuando las luces se apagaron, salió él. Vestido con unos vaqueros, una camiseta negra y una blazier que no se quitó durante todo el concierto. Saludó al público con un tradicional "Boas noites", pero no fue hasta la segunda canción cuando entabló conversación. "¿Cuántos conciertos llevamos? No lo sé, pero os prometo que este va a ser especial. Va a ser nuestra noche", dijo. Después del primer título, el artista fue alternando canciones nuevas y temas de discos anteriores. Así, el segundo que sonó fue "Cómo decir sin andar diciendo", seguido de "Se vende", del nuevo disco, y, a continuación, "Desde cuándo". Así hasta llegar a su gran éxito "Corazón partío", que sonó a mitad de concierto. Durante las más de dos horas de recital, hubo dos menús degustación, una selección de temas de siempre, entre los que incluyó "El alma al aire", "Quisiera ser" o "Hay un universo de pequeñas cosas". El artista, que vio en el público coruñés su "mejor medicina", ya que venía "un poco griposo", hizo un hueco en el repertorio para recordar a su madre: "Cuando le decía que quería dedicarme a la música, me decía que era un loco y que era una utopía. Lo he dicho muchas veces, pero quiero repetirlo en A Coruña". Después de "Mi soledad y yo", que bromeó con haber escrito "hace dos semanas", dejó paso a la presentación de la banda de diez músicos que lo arroparon. Y terminó el concierto con otro de sus clásicos: "Y si fuera ella". Esta vez no hubo propina. Ni un solo bis.