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25 mar. 2015

Alejandro Sanz se gasta 10.000 euros en una fiesta sorpresa a su mujer por su 40 cumpleaños

Raquel Perera cumplió el pasado lunes 40 años. Un cambio de década que su marido, Alejandro Sanz, ha querido celebrar por todo lo alto regalando a su mujer una fiesta sorpresa. Un regalo que le ha costado casi la friolera de 10.000 euros. El lugar elegido fue un restaurante ubicado en el estadio Santiago Bernabéu, que reservó para la ocasión y donde se montó un tablao flamenco. La cita era a las 21:00. Allí se dieron cita la familia de Raquel y conocidos amigos como Paulina Rubio –que aprovechó su comentada visita a El hormiguero– con su novio, Gerardo BazúaVicky Martín BerrocalSara CarboneroAntonio Orozco y Antonio Carmona. Una fiesta íntima y familiar que Alejandro Sanz ha querido evitar que tuviera presencia en los medios. De hecho, los ventanales del restaurante, que tiene vistas al interior del campo, fueron cubiertos con telas negras para evitar que ningún paparazzi obtuviera imágenes de dentro de la celebración. En el momento en el que Alejandro Sanz entró junto a su mujer en el restaurante empezó a sonar la canción "Mi Marciana" del artista madrileño. Pero era la versión de David Barrull, el ganador de "La voz" de la edición pasada, quien micrófono en mano sorprendía a Raquel, que no sabía nada de la fiesta. Mientras, el resto de invitados esperaban de espaldas a la pareja vestidos con unas capas y unas antenas como si fueran marcianos. Una vez que la pareja ya estaba en el interior de la sala, todos se dieron la vuelta sorprendiendo así a la mujer de Alejandro Sanz. Se vivieron muchos momentos emocionantes durante la celebración, como el vídeo que emitieron de los amigos de Raquel que no pudieron viajar hasta Madrid, pero que quisieron felicitarla. Otro momento divertido fue cuando los asistentes jugaron al rosco final de PasapalabraDurante el ágape, los invitados pudieron degustar ensaladilla rusa, pinchos de salmón, chorizo criollo, anchoas, boquerones, tartar de atún, carne, pasteles y dulces. Sin duda, un cumpleaños inolvidable para Raquel que se alargó hasta casi las cuatro de la mañana.