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27 jun. 2013

"Tú hoy no te vas", le ha gritado a Alejandro Sanz el público de Madrid

"Tú hoy no te vas", le gritó a Alejandro Sanz el público de Madrid, entregado desde el primer minuto del concierto que el cantante ofreció anoche en su casa, a pesar de no haber realizado apenas ninguna concesión especial más allá del guión estipulado para su gira más roquera. Dice Sanz que es, además, la "más espectacular" de su carrera, una apreciación discutible, excepto en temas que suenan apoteósicos, como "La soledad y yo" y "No es lo mismo", en parte por el gran número de músicos que lo acompañan, diez, con mucha cuerda eléctrica y casi tanta presencia femenina como en el abarrotado graderío. Más de 14.000 personas llenaron por completo el Palacio de los Deportes en la primera de las dos citas que el madrileño tiene previsto ofrecer en este recinto, como presentación de su noveno disco de estudio, "La música no se toca", un número 1 en ventas en EE.UU., México, Argentina, Colombia y también aquí, en España, doble platino en su primera semana en el mercado. El tour en el que presenta estas canciones nuevas no le va a la zaga y, haciendo bueno el título de una de ellas, "Se vende", ya han sido más de 300.000 personas las que han visto el espectáculo, tanto en Latinoamérica como en ciudades españoles como Sevilla, donde grabó un próximo DVD que contó con flamantes compañeros como Manolo García, Jamie Cullum y Pablo Alborán. No hubieron invitados ayer noche, pero Alejandro asegura sentir una "responsabilidad enorme" cada vez que actúa en Madrid, ciudad a la que ha dedicado el tema "Looking for paradise"."Aquí es donde me crié y donde tengo tantos recuerdos", destacó, antes de acordarse de su barrio, Ciudad Lineal, y del resto de "las calles de Madrid" que -ahora que se ha hecho con una casa en la ciudad- también él verá "más a menudo". Las dos horas redondas de espectáculo comenzaron pasados unos minutos de las diez de la noche con "Llamando a la mujer acción" y esos guiños roqueros y nostálgicos de los años 80 que incorporó a varias de las canciones de la noche, sobre todo en forma de coleo guitarrero al final de las mismas. Hasta cinco músicos, entre ellos el propio Sanz, se presentaron sobre el escenario tañendo cuerdas, tras dejar caer las tres gigantescas velas que, siguiendo la metáfora de la portada de "La música no se toca", se sobreponen a cualquier naufragio. Será porque este velero, al menos en lo escenográfico, no toca tierra y navega con el mar por techo, bajo decenas de estalactitas o agujas luminosas, que reaccionan según el ritmo y componen, con su oleaje, la propuesta más singular de la escenografía. El sonido no acompañó al cantante todo lo que sería deseable y fueron muchos los momentos en los que su voz quedó enfangada, hasta el punto de hacer casi ininteligibles las letras, algo que, por otra parte, careció de importancia para un público que se sabe de "pe" a "pa" cada canción. Tras "Llamando a la mujer acción", sonaron las resonancias italianas de "Cómo decir sin andar diciendo", una muestra de que, como así ha sido, el repertorio estaría plagado de temas recientes, ocho en total, con baladas al más puro estilo Sanz como "No me compares" y los apuntes sinfónicos de "Se vende". El público las recogió con entusiasmo, aunque no tanto como sus clásicos, a saber, los apuntes flamencos de su imprescindible "Corazón partío", con el apoyo de José Carlos Gómez, la citada "La soledad y yo" ("una canción que compuse hace dos semanas", dijo en broma al presentar este tema de ...) o los bises, protagonizados por "Amiga mía" y "Y si fuera ella". Fue al anunciar el final de su concierto que el público de Madrid le dijo al artista español con más premios Grammy Latino que él, de aquí, no se iba. Y así será, porque ofrecerá un segundo concierto en Madrid y muchos más por el resto de la geografía española, antes de cerrar su gira el 11 de agosto en Cádiz.